Índice:

La Navidad en nuestra
Parroquia
Especial de Adviento
(Otro enlace)
Especial de la purisima
Concepcion de María (Otro enlace)
Visita del Nuncio Apostólico
(Otro enlace)
Especial de la Virgen de
Guadalupe (Otro enlace)
Novenario del Niño Dios
Convivencia Navideña: Pastoral Rural Arquidiocesana
Navidad en la Parroquia
Que es La Navidad
Tradiciones: Los
Origenes de la Navidad
De San Nicolás a Papá Noel
Los Reyes Magos
El belén o nacimiento
El Árbol de Navidad

Tiempo de Navidad
Exposición dogmática

Nacimiento eterno del Verbo
Nacimiento
temporal de la humanidad de Jesús

Nacimiento
espiritual del cuerpo místico de Jesús
Exposición litúrgica
Nacimiento Virginal de Cristo

I. El
Nacimiento Virginal en la Teología Católica
Concilios y
Credos
Padres de la
Iglesia
Sagrada Escritura
II. Fuentes de esta Doctrina
III. El
Nacimiento Virginal en la Teología Moderna
A. Integridad del texto evangélico
B. Fuente no histórica del Nacimiento Virginal
La Navidad en nuestra Parroquia
Novenario
del Niño Dios:

En nuestra parroquia iniciaron
los rezos del Novenario al Niño Dios
desde el pasado Jueves 16 de Diciembre, con la Celebración de la Santa
Eucaristía a las 5:00 a.m en la Parroquia, posteriormente el rezo del
novenario por el Ministerio de Lectores de la Parroquia y para
finalizar, la repartida del Café o leche para todas las personas que
asisten a los tradicionales "Cafés del Niño Dios", como
son nombrados en San Rafael del Sur, a cargo de los diferentes
sectores del Municipio
La novena culmina al Viernes 24 de Diciembre del 2010, justo cuando se
realizan "Las Pastorelas", que simbolizan el gran
acontecimiento del Nacimiento del Hijo de Dios.
A continuación Detalle del rezo de la Novena en nuestra Parroquia:
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Fecha |
Sector |
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16/12/2010 |
San José |
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17/12/2010 |
Asunción de María |
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18/12/2010 |
San Antonio |
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19/12/2010 |
Concepción de María |
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20/12/2010 |
San Juan |
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21/12/2010 |
Corazón de Jesús |
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22/12/2010 |
Santa Ana |
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23/12/2010 |
San Martín |
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24/12/2010 |
El Calvario |
Galería de Fotos

Convivencia Navideña: Pastoral Rural Arquidiocesana

Desde tempranas horas del
sábado 18 de Diciembre del 2010, se esperaba
la visita de los feligreses de las diferentes comunidades rurales de la
zona
occidental de la Arquidiócesis de Managua, debido a que la Parroquia
"Nuestra Señora de los Desamparados", sería la sede de La Convivencia
Navideña de la Pastoral Rural Arquidiocesana, presidida por S.E.R. Mons.
Leopoldo José
Brenes Solórzano, Arzobispo Metropolitano.
Parroquias Participantes:
-Sagrado Corazón de Jesús, Las Maderas
-Sagrado Corazón de Jesús, Ticuantepe
-Nuestra Señora de las Victorias, El Crucero
-La Purísima, Pacayita, Masaya
-Santiago Apóstol, La Concepción
-San Juan Bautista, La Concepción
-Capilla San José, Km. 54 Carretera a Masachapa
-Nuestra Señora de Guadalupe, Granada
-Nuestra Señora de los Dolores, Carazo
-San Antonio, Jinotepe
-Nuestra Señora del Rosario, Carazo
-Villa El Carmen
-Montetabor
En este evento participaron además miembros de la comisión
Arquidiocesana
tales como: Pbro. José Antonio Espinoza -Coordinador Arquidiocesano de
la Pastoral Rural, Pbro. Herling Hernández -Coordinador Zona Occidental
de Managua, Pbro. Wilfredo Medrano - Coordinador Zona Oriental, Pbro.
Padre Modesto López, Párroco Nuestra Señora de las Victorias, Sr. Silvio
Lacayo -Secretario Ejecutivo de la Pastoral, así como Delegados de la
Palabra de las Parroquias arriba descritas.
La Convivencia se desarrolló entre diversos números culturales, Santa
Misaentrega de diplomas a los graduados "Delegados de la Palabra de Dios" y
para finalizar se compartió almuerzo, entre los asistentes, el cual fue
entregado por los diferentes grupos, ministerios y pastorales
de la Parroquia.
Los Delegados de la Palabra de Dios 2010 son:
1.- Angélica Maryuri Rivera Cuadra, Villa El Carmen
2.- Marlen del Carmen Rodríguez Castañeda, Villa El Carmen
3.- Félix Martínez Velásquez, San Juan de la Concepción
4.- Alberto Gertrudis Mercado, San Juan de la Concepción
5.- Adriana Concepción Rocha Calero, Nuestra Señora de los Desamparados
6.-Gilberto Gómez Vílchez, Nuestra Señora de los Desamparados
7.- Martha Alicia García Gutiérrez, Nuestra Señora de los Desamparados
8.- Francisca Diamantina Urbina Centeno, Nuestra Señora de las Victorias
9.- Romilio Francisco Ortiz García, Santiago Apóstol, La Concepción
10.- Casimiro Ortiz Ruíz, Santiago Apóstol, La Concepción
11.- Manuel Antonio Orozco Morano, Montetabor
12.- Jorge Luis Zamora Reyes, Sagrado Corazón de Jesús -Ticuantepe
13.- Silvio Olinto González Mercado, Sagrado Corazón de Jesús -Ticuantepe
14.- Manuel Ignacio Moraga Velásquez, Sagrado Corazón de Jesús -Ticuantepe
15.- Corina Elizabeth Pérez López, La Concepción
16.- Bertha Ileana Loasiga Astacio, La Purísima, Pacayita
17.- Iván Francisco Cordero Matus, Nuestra Señora de los Dolores
18.- Freddy Enrique Meneses Jarquín, Granada
19.- Juan Gabriel Bermúdez Reyes, Granada
20.- José Fausto Díaz Jarquín, Granada
21.- José Enrique López, Sagrado Corazón de Jesús -Las Maderas
22.- Teodora del Socorro Hernández Rodríguez, Nuestra Señora del Rosario
-Carazo
23.- Rebeca del Socorro Bravo Alvarez, Nuestra Señora del Rosario
-Carazo
24.- Norma Ruth Canales Gómez, Nuestra Señora del Rosario -Carazo
25.- Alder José Téllez Aburto, Nuestra Señora del Rosario -Carazo
26.- Ana Luisa Blass Potosme, Nuestra Señora del Rosario -Carazo
27.- Paula Francisca Martínez Sánchez, Nuestra Señora del Rosario
-Carazo
28.- Tadiana Mercedes Murillo Vega, Nuestra Señora del Rosario -Carazo
29.- Joselling Campos, Nuestra Señora del Rosario -Carazo
30.- Perla María Narváez Chávez, Nuestra Señora del Rosario -Carazo
31.- Concepción Isabel Bravo Ruíz, Nuestra Señora del Rosario -Carazo
32.- Patricia del Socorro Zúniga Rivera, Nuestra Señora del Rosario
-Carazo
33.- Pedro Jacinto Martínez Hernández, San Francisco de Paula
34.- Juan José Salmerón Vega, San Francisco de Paula
35.- Santos Julio Castillo Treminio, San Francisco de Paula
36.- Martín Francisco Morales Duarte, Montetabor
37.- Marcos Antonio Bermúdez Zapata, Nuestra Señora de los Dolores
-Carazo
Galería de Fotos

La Navidad en
nuestra Parroquia
En
Construcción...
Que es La Navidad

La Iglesia en su misión de ir por el mundo llevando la Buena Nueva ha
querido dedicar un tiempo a profundizar, contemplar y asimilar el Misterio
de la Encarnación del Hijo de Dios; a este tiempo lo conocemos como Navidad.
Cerca de la antigua fiesta judía de las luces y buscando dar un sentido
cristiano a las celebraciones paganas del solsticio de invierno, la Iglesia
aprovechó el momento para celebrar la Navidad.
En
este tiempo los cristianos por medio del Adviento se preparan para recibir a
Cristo,"luz del mundo" (Jn 8, 12) en sus almas, rectificando sus vidas y
renovando el compromiso de seguirlo. Durante el Tiempo de Navidad al igual
que en el Triduo Pascual de la semana Santa celebramos la redención del
hombre gracias a la presencia y entrega de Dios; pero a diferencia del
Triduo Pascual en el que recordamos la pasión y muerte del Salvador, en la
Navidad recordamos que Dios se hizo hombre y habitó entre nosotros.
Así como el sol despeja las tinieblas durante el alba, la presencia de
Cristo irrumpe en las tinieblas del pecado, el mundo, el demonio y de la
carne para mostrarnos el camino a seguir. Con su luz nos muestra la verdad
de nuestra existencia. Cristo mismo es la vida que renueva la naturaleza
caída del hombre y de la naturaleza. La Navidad celebra esa presencia
renovadora de Cristo que viene a salvar al mundo.
La Iglesia en su papel de madre y maestra por medio de una serie de fiestas
busca concientizar al hombre de este hecho tan importante para la salvación
de sus hijos. Por ello, es necesario que todos los feligreses vivamos con
recto sentido la riqueza de la vivencia real y profunda de la Navidad.
Por último, es necesario recordar que durante la Navidad celebramos en tres
días consecutivos, 26, 27 y 28 de diciembre, tres fiestas que nos hacen
presente la entrega total al Señor :
- San Esteban, mártir que representa a aquellos que murieron por
Cristo voluntariamente.
- San Juan Evangelista, que representa aquellos que estuvieron
dispuestos a morir por Cristo pero no los mataron. San Juan fue el único
Apóstol que se arriesgó a estar con La Virgen al pie de la cruz.
- Los Santos Inocentes que representan a aquellos que murieron por
Cristo sin saberlo.
Tradiciones: Los
Origenes de la Navidad
Existe una profunda semejanza de las fiestas de finales de diciembre y
comienzos de enero con las de marzo, sin duda porque ambos meses, enero y
marzo, han sido considerados por diversas culturas como inicio del año.
Enero era el mes dedicado a Jano. San Paciano, obispo de Barcelona en el
siglo IV, ya hablaba de mascaradas paganas que tenían lugar por estas
fechas, diciembre y enero. Muchos Santos Padres condenaron estas fiestas
paganas. Las Saturnalias o fiestas en honor a Saturno se celebraban entre
los días 17 y 23 de diciembre. Las muy posteriores fiestas de los
obispillos, el Bisbetó de Monserrat,la fiesta del Rollo, el obispo de los
locos o el abat de los locos de los días 6 y 28 de diciembre, según los
casos, que subsistieron en los pueblos españoles como residuos de aquellas
Saturnalias, se celebraban también en las iglesias.
Hay referencias históricas de que en la Edad Media había grandes libertades
en los templos. Por tanto, es muy probable que los Papas eligieran el 25 de
Diciembre para conmemorar el nacimiento de Jesús con el fin de que los
fieles cristianos se apartaran de las celebraciones paganas del solsticio de
invierno.

La Navidad venía así a ocupar
el lugar que todavía llenaban esas fiestas saturnales y otras propias del
invierno en Roma. Reinando Constantino el Grande, la iglesia propuso que el
25 de diciembre se celebrara el nacimiento del Salvador por su coincidencia
con la celebración romana del Sol Invictus.
En todo caso, en el año 345 d.c. el día 25 era fiesta de Navidad en
Occidente.En Oriente, sin embargo, la celebran el 6 de enero, pero la
influencia de San Juan Crisóstomo, padre de la Iglesia de Oriente y
patriarca de de Alejandría, y de San Gregorio Nacianzeno, el teólogo, amigo
de San Basilio, consiguió que adoptaran el 25 de diciembre.
De San Nicolás a Papá Noel
San Nicolás fue obispo de Mira, Licia en el siglo IV.Probablemente asistió
al Concilio de Nicea en el año 325 d.c. Sin embargo, sus reliquias parece
que fueron trasladadas en 1087 a Bari, donde se conservan en un sarcófago
del que emana un bálsamo al que se atribuyen efectos milagrosos.
Universalmente reconocido como taumaturgo, se le aplican numerosas leyendas
relacionadas con resurrección de niños y dotación de vírgenes. Una de ellas
cuenta que una noche ,cuando trataba de transportar tres bolsas de oro hasta
las tres hijas de un mercader arruinado, una de las bolsas cayó dentro de
los calcetines que colgaban de la chimenea para secarse y que por eso desde
entonces se cuelgan los calcetines en espera de regalos. El mercader, vecino
suyo, había decidido prostituir a sus tres hijas porque no tenía dinero para
la dote. La historia cuenta que el santo arrojó las limosnas discretamente
por una ventana para librar de la deshonra a las tres doncellas.
Otra leyenda asegura que San Nicolás devolvió la vida a tres niños que
habían sido descuartizados y puestos en salmuera por un terrible
secuestrador caníbal .Su fiesta se celebra el 6 de diciembre y es el patrón
de Rusia y de Lorena, y muy popular en la citada Rusia, Grecia, Italia, el
Norte de Europa, Alemania e Inglaterra, donde ha sido asimilado a su Papá
Noel, ese personaje legendario de barba blanca, vestido de rojo y con
capucha, y a Santa Claus, denominación anglosajona de San Nicolás, y con
funciones de protector y patron de niños. San Nicolás viaja por estas fechas
a Holanda desde España en un velero y acompañado por Pedro el negro, una
especie de Betama que decide qué niños merecen regalos y quiénes no.
En Estados Unidos, el sinter Klaas importado se convirtió en Santa Claus. En
el Mediterranéo, San Nicolás sustituyó en las fiestas y creencias populares
a Poseidón, rey de los mares y dios de los terremotos de la mitología
clásica. Se le representa con orgamentos episcopales y sus atributos son
tres bolsas de oro con las que libró de la prostitución a las tres
doncellas, los tres niños resucitados y un ancla, como protector de los
hombres de mar, pues estando en Palestina dicen que calmó una enorme
tempestad.
Los Reyes Magos

El 6 de Enero, en Oriente sólo se celebraba la Epifania o
Teofanía, es decir, las manifestaciones de Cristo (nacimiento, adoración de
los Reyes Magos, bautismo)
En Occidente únicamente era la fiesta el nacimiento, el 25 de Diciembre. Con
los años, Occidente adoptó la Epifanía y Oriente la Navidad. Según la
tradición popular, tres magos, reyes de Oriente, tal vez de Arabia Fueron a
llevarle regalos a Jesús, recién nacido en Belen. Sus reliquias fueron
descubiertas por Santa Elena y se veneran actualmente en la catedral de
colonia, a cuyo obispo se las regalo el emperador en el Año 1164.En España
existe la costumbre de obsequiar a los niños con juguetes en memoria de los
Dones oro, incienso y mirra, mt 2:11.ofrecido por los Reyes a Jesús. En
realidad, la fijación de la fecha de la Epifanía el 6 de enero se debe muy
probablemente a cálculos relacionados con extrañas consideraciones sobre el
solsticio de invierno y las fases de la Luna.
Algunos expertos consideran que influyeron en esta decisión las fiestas
paganas saturnales que se extendian desde el 17 hasta el 23 de Diciembre y
que alcanzaron gran importancia durante el Imperio cuando Domiciano las
alargó hasta alcanzar esos siete dias. Los esclavos disfrutaban esos días de
libertad.
La determinación del número de Reyes Magos, sólo tres, y de su procedencia
se fue perfilando en la Alta Edad media. El rey negro aparece en el siglo
XV.
En realidad, existen tres fechas en la tradición cristiana en las que se
entregan regalos a los niños.
En los países mediterráneos,como Italia y España,se hace el 6 de Enero con
los Reyes Magos en España y con la bruja Befana en italia,que entra sobre su
escoba por la chimenea de las casas. Sólo hace regalos a los niños que se
han portado bien.
En
España se sacaban los zapatos o las botas al balcón para que los Reyes
dejarán allí sus regalos. En Bélgica, Holanda y Francia lo celebran el 6 de
Diciembre, día de San Nicolás, quién en Bélgica camina en un Burro. Y en el
resto de los países occidentales son Santa Claus o Papá Noel quienes los
reparten, pero el día 24 de Diciembre. Además, en el Norte europeo los niños
cuentan con los gnomos.
En el mundo oriental es San Basilio el encargado de traer los regalos el día
1 de Enero.
El belén o Nacimiento:
Es la representación del
nacimiento de Jesús en Belén por medio de figuras.
Es uno de los escenarios más tempranos y habituales del arte cristiano, pues
aparece ya en el siglo IV en la catacumba de San Sebastián de Roma. Hasta la
Baja Edad Media persistió la variante de origen bizantino de la virgen
acostada, acompañada por dos comadronas.Después,a partir del siglo XIV,la
virgen está de rodillas y sin comadronas,pues se impone la idea del parto
sin dolor.

La tradición popular del belén,pesebre o nacimiento es mucho más reciente.
Parece que fue San Francisco de Asís quien realizó la primera representación
en Greccio. Después, Santa Clara la difundió por los conventos franciscanos
de Italia y posteriormente la propia difusión de la orden contribuyó a la
extensión del pesebre representado por seres vivos o figuras.
Durante la Edad Media y el Renacimiento era costumbre representar escenas de
Navidad en las iglesias. De ambas tradiciones arranca la de los belenes
actuales con sus figuras de madera, yeso, plomo, barro o cartón.
Alcanzó su apogeo en el reino de Nápoles en el siglo XVIII y de allí pasó a
España, de donde fue llevado a América Latina. Persiste en tambien en el sur
de Italia, gran parte de Alemanía, Provenza y el Tirol.
Es costumbre mediterránea. En algunas regiones de Italia los niños
construían una especie de belenes de madera, a los que llamaban la cabañita,
con el Niño Jesús en su interior.
Tal vez recogía las dos tradiciones: la del árbol, o la del verdadero belén,
la llegada de hierbas, musgo, o ciprés parece encontrar origenes gentilicios
más que cristianos. El musgo, por ejemplo, cuenta con un hada protectora, la
mujercita del musgo, según los alemanes.
Por su parte, la idea de belén como cueva o caverna donde nació Cristo
encuentra similitudes en otras religiones donde los dioses nacen en cuevas o
en las hendiduras de la Tierra. Quiza ningún pueblo del mundo ha llegado a
crear, en relación a la navidad, una cosa tan graciosa, tan popular, como
los belenes.
El Árbol de Navidad

El árbol de Navidad se inserta en el ancestral culto a los arboles.El árbol
representaba un poder y ese poder se debe al árbol en cuanto tal y a sus
implicaciones cosmológicas, como escribe Mircea. Los bosques sagrados
servían de templo a los germanos, Para los galos la encina era un arból
sagrado sobre el que los Druidas, sacerdotes celtas guardianes de las
tradiciones, recogían el muérgano. La recolección sagrada del muérgano era
un rito galo, como lo describe Plinio. En el mundo clásico griego, la encina
estaba consagrada a Júpiter; el laurel y la palmera, y el pino a Cibeles. En
numerosos mitos, los árboles aparecen como residencia de los dioses,
especialmente de las dríadas, ninfas protectoras de los árboles y de los
bosques. En ocasiones se creía que los árboles estaban dotados de alma, El
árbol de Navidad es un vestigio de aquel culto.
El árbol de Navidad en la actualidad es un abeto, un pino o un acebo que se
adorna y se ilumina por esas fechas .la iluminación del árbol viene a
significar la claridad frente al mortecino sol invernal. Dicen que la
tradición del árbol tuvo su origen en los pueblos germánicos y que fue San
Bonifacio, el apóstol de Alemanía, inglés de nacimiento y de nombre Winfrido
quién taló la encina sagrada de los paganos para plantar en su lugar el
abeto de los cristianos.
Una leyenda cuenta que un abeto recorrió muchos kilometros para llegar la
noche de Navidad a Belén, donde habían sido convocadas todas las criaturas,
incluidos los árboles. El abeto llegó exhausto porque tuvo que atravesar
muchos
países
y muchas dificultades. Además, era pequeño y apenas podía asomarse entre las
frondas más esbeltas. Pero de repente comenzó una lluvia de estrellas desde
el cielo sobre sus marchitas ramas que culminó con la estrella de navidad.
Entonces el niño del pesebre le miró y le dedicó una sonrisa eterna. Y le
bendijo El bosque es siempre misterioso,dice Carlos Mendoza en la leyenda de
las plantas.Y asegura que la leyenda registra muchos ejemplos de bosques
protectores que cierran el paso a los perseguidores de la inocencia.
Y cuenta una historia de Toscana sobre la huida de José y de María y el niño
a Egipto para escapar a la matanza de herodes Huía la Madonna con el niño
Jesús, perseguida por los soldados del rey Herodes. Mientras andaba, las
retamas y los garbanzos crujían, y con aquel ruido iba a delatarles. El lino
se erizó, la Madonna llegó cerca de un enebro. Entonces la hospitalaria
planta abrió sus ramas y se cerró sobre ella, ocultando así a la virgen con
el Niño.
Tiempo de Navidad
Exposición dogmática
Si
el tiempo de Adviento nos hace suspirar por el doble advenimiento del Hijo
de Dios, el de Navidad, celebra el aniversario de su nacimiento en cuanto
hombre, y por lo mismo nos prepara a su venida como Juez.
Desde Navidad sigue la Iglesia paso a paso a Jesucristo en su obra
Redentora, para que nuestras almas, aprovechándose de todas sus gracias que
de todos los misterios de su vida fluyen, sean, como dice San pablo, “la
esposa sin mácula, si arruga, santa e inmaculada”, que podrá presentar a
Cristo a su Padre cuando vuelva a buscarnos al fin del mundo. Este momento,
significado por el postrer domingo después de Pentecostés, es el término de
todas las fiestas del calendario cristiano.
Al recorrer las páginas que el Misal y el Breviario dedican al tiempo de
Navidad, se ve que están especialmente consagradas a los misterios de la
infancia de Cristo.
La liturgia celebra la manifestación al pueblo Judío (Natividad, 25 de
Diciembre), y al gentil (Epifanía, 6 de Enero) del gran Misterio de la
Encarnación, que consiste en la unión en Jesús del Verbo, “engendrado de la
substancia del Padre antes que todos los siglos”, con la humanidad,
“engendrada de la substancia de su Madre en el mundo”. Y este Misterio se
completa mediante la unión de nuestras almas con Cristo, el cual nos
engendra a la vida divina. A todos cuantos le recibieron les dio poder de
ser hijos de Dios. La afirmación del triple nacimiento del Verbo, que recibe
eternamente la naturaleza divina de su Padre, que “eleva a Sí a la
humanidad” que le d en el tiempo la Virgen santísima y que se une en el
transcurso de los siglos a nuestras almas, constituye la preocupación de la
Iglesia en esta época.
Nacimiento eterno del Verbo
Dice
San Pablo que “Dios habita en una inaccesible luz” y que precisamente, para
darnos a conocer a su Padre baja Jesús a la tierra. “Nadie conoce al Padre
si no es Hijo, y aquél a quien pluguiere al Hijo revelarlo”. Así el Verbo
hecho carne es la manifestación de Dios al hombre.
A través de las encantadoras facciones de este Niño recién nacido, quiere la
Iglesia que columbremos a la Divinidad misma, que por decirlo así, se ha
tornado visible y palpable.”Quien me ve, al Padre ve”, decía Jesús. “Por el
misterio de la Encarnación del Verbo, añade el Prefacio de Navidad conocemos
a Dios bajo una forma visible” – y, para asentar de una vez cómo la
contemplación del Verbo es el fundamento de la ascesis de este Tiempo, se
echa mano de los pasos más luminosos y profundos que hay en los escritos de
los dos Apóstoles S. Juan y S. Pablo, entrambos heraldos por excelencia de
la Divinidad de Cristo.
La espléndida liturgia de Navidad nos convida a postrarnos de hinojos con
María y San José ante este Dios revestido de la humilde librea de nuestra
carne: “Cristo nos ha nacido, venid adorémosle”; “con toda la milicia
celestial” nos hace cantar “Gloria a Dios”; y con la sencilla comitiva
pastoril nos manda “alabar y glorificar a Dios”; y por fin, nos asocia a la
pomposa caravana de los Reyes Magos, para que con ellos nos “hinquemos
delante del Niño y le adoremos”
Nacimiento
temporal de la humanidad de Jesús
“Cuando haya salido el sol en el cielo, veréis al rey de los reyes, que
procede de Padre, como esposo que sale del tálamo nupcial” (Ant. Visp.
Nav.). “Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”.
Ese
Dios a quien adoramos es la divinidad unida a la humana naturaleza en todo
lo que aquélla tiene de más amable y de más débil, de modo que no nos
deslumbre su luz, y podamos acercarnos a Él sin pavor. El ABC de la vida
espiritual consiste precisamente, e conocer los Misterios de la Infancia del
Salvador y asimilarse su espíritu. Por eso, durante algunas semanas
contemplamos a Cristo en Belén, en Egipto y en Nazaret.
María da al mundo su Hijo, y lo envuelve en pañales, y le recuesta en el
pesebre, y José rodea al Niño de sus cuidados paternales. Es su padre, no ya
sólo porque como esposo de la Virgen, tiene derechos en el Fruto de su
vientre, sino también porque, como dice Bossuet, así como algunos adoptan
hijos, así Jesús adoptó un padre”.
Por eso, los tres benditos nombres de Jesús, de María y de José son como
otras tanta preciosas perlas engastadas en os textos de la liturgia de
Navidad: “María madre de Jesús, se había desposado con José”; “Hallaron a
María, a José y al Niño”, “José y María madre de Jesús, “José, toma al Niño
y a su Madre”
“¡Hijo mío! ¡Tu padre y yo te andábamos buscando!
Nacimiento
espiritual del cuerpo místico de Jesús
Pero
dice Santo Tomás que, “si el Hijo de Dios se encarnó, no fue tanto por Él
cuanto por hacernos dioses mediante su gracia”. A la humanización de Dios
debe corresponder la divinización del hombre. “El Cristo total, añade S.
Agustín, lo forman Jesucristo y los cristianos. Él es cabeza y otros
miembros”. Con Jesús nacemos siempre de un modo más perfecto a la vida
sobrenatural, porque el nacimiento de la cabeza es también el nacimiento del
cuerpo.
Que toda nuestra actividad no sea sino el resplandor de esa luz del Verbo,
que envuelva a nuestras almas. Esa es la gracia propia del tiempo de
Navidad, el cual tiene por fin ampliar la divina paternidad, a fin de que
Dios Padre pueda decir, hablando de su Verbo encarnado y de todos nosotros:
“Tú eres mi Hijo; Yo te he engendrado hoy” (Int.). Hincadas en tierras las
rodillas, digamos con respeto aquellas palabras del Símbolo: “Creo en
Jesucristo I) que nació del Padre antes que los siglos todos; Dios de Dios,
consubstancial al Padre; 2) que bajó de los cielos y se hizo carne por obra
y gracia del Espíritu Santo en el seno de la Virgen María y se hizo hombre.
3) Creo en la Santa Iglesia, que ha nacido a la vida divina por el mismo
Espíritu Santo y por el bautismo.
Exposición histórica
El
empadronamiento general que César Augusto mandó hacer por los años de
747-749 de Roma, obligó a José y a María a ir de Nazaret a Belén de Judea.
Llegados a aquel lugar la Virgen benditísima dio al mundo a su hijo
primogénito. Aludiendo a una tradición del siglo IV que coloca la cuna de
Jesús entre dos animales, la liturgia cita dos textos proféticos uno de
Isaías: El buey conoció a su amo y el asno el pesebre de su Señor” (I, 3), y
aquél de Habacuc: “Señor, te manifestarás en medio de dos animales” (3,2).
En los contornos de Belén, los pastores guardaban sus ganados, hasta que,
avisados por el Ángel, corrieron todos presurosos a la gruta. “¿Qué es lo
que han visto, dígannos? ¿Quién es el que ha aparecido en la tierra? Y ellos
responden: “Hemos visto a un recién nacido y coros de Ángeles que alababan
al Señor: ¡Aleluya, aleluya! Ocho días después, el divino Infante fue
circuncidado por José, y recibió el nombre de Jesús, según indicación del
ángel hecha a José y a María. Cuarenta días después de haber María dado a
luz a Jesús se fue con Él al Templo para ofrecer allí el sacrificio
prescrito por la Ley. Entonces vaticinó Simeón que Jesús había de salvar a
su pueblo, y que una espada de dolor había también de traspasar el corazón
de su Madre.
Tras del cortejo pastoril viene el de los magos, los cuales llegan del
oriente a Jerusalén guiados por una estrella, Informados por los mismo
príncipes de los sacerdotes, caminan hasta Belén, porque allí es donde el
Profeta Miqueas predijo había nacer el Mesías. Y, en efecto, allí se
encontraron con el Niño y con María su Madre, y postrándose a sus plantas,
le adoraron. Al regresar a sus tierras no pasaron por Jerusalén, según en
sueños se les había advertido.
Herodes, que les había pedido le dijesen dónde estaba el niño recién nacido,
viéndose burlado por los Magos, se encolerizó sobremanera e hizo matar a
todos los niños de Belén, creyendo deshacerse por medio de arte tan inhumano
del nuevo rey de los judíos en quien se temía un terrible competidor. Un
ángel se apareció entonces en sueños a José, y le dio que huyese a Egipto
con María y con el Niño; y allí vivieron los tres hasta la muerte de
Herodes, porque entonces el ángel del Señor se les volvió a aparecer a José,
mandándole regresar a la tierra de Israel. Mas sabiendo José que reinaba en
Judea Arquealo en vez de Herodes su padre, como aquel era también
perseguidor, temió por la vida del Niño, y así se retiró a Galilea, al
pueblecito de Nazaret.
Los Padres de Jesús le perdieron un día en Jerusalén, por las fiestas de
Pascua cuando aún sólo tenía doce años; hasta que al cabo de tres días le
encontraron entre los Doctores en el Templo. Vuelto a Nazaret crecía en
sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres; y de allí fue de
donde Jesús salió para el Jordán cuando tenía treinta años, con ánimo de
hacerse bautizar por S. Juan, y éste, al verlo, declaró a los judíos que
Jesús era el Mesías deseado.
Exposición litúrgica
El tiempo de Navidad comienza por la Vigilia de esta fiesta; para el ciclo
Temporal, termina en la octava de Epifanía, o sea el 13 de Enero, y para el
Santoral en la Purificación de la Virgen Santísima (2 de Febrero).
Se caracteriza por la inmensa dicha que el mundo siente de ver por fin a su
Salvador. De ahí que este Tiempo sea de gran regocijo para todo el pueblo”.
Con los ángeles, con los pastores, con los Magos sobre todo, primicias de
los Gentiles andemos “embargados de un intenso gozo” y cantemos con la
Iglesia un alegre “Gloria in excelsis”, ya que sus sacerdotes se revisten de
blancos ornamentos, y el órgano recobra su voz melodiosa. Y esta alegría es
tanto mayor cuanto que el nacimiento temporal de Jesús es la prenda de
nuestro nacimiento al cielo cuando vuelva a buscarnos al fin del mundo.
Jesús
nace en medio de las tinieblas, figura de aquellas otras todavía más densas
que oscurecían las almas. “Cuando el mundo entero yacía sepultado en el
silencio, y la noche había andado la mitad de su carrera, tu Verbo
todopoderoso, señor, bajó de su regio trono”. Por eso y por un privilegio
especial se celebra en Navidad una misa a media noche, seguida de otra a la
Aurora, y de una tercera ya en pleno día. Y es que, conforme lo hacen notar
los SS. Padres, en el momento en que el sol ha llegado a lo más bajo de su
carrera y parece renacer, entonces renace también en el mundo el “Sol de
Justicia”. “Cristo nos nació cuando los días empiezan a crecer. La Fiesta de
la Natividad el 25 de Diciembre, que corresponde a la fecha del 25 de Marzo,
coincide con la fiesta que los pueblos paganos celebran en el solsticio de
invierno, para honrar el nacimiento del sol. Así cristianizó la Iglesia
aquel rito gentil.
La Misa de media noche se celebraba en Roma en la Basílica de Sta. María la
Mayor, que representa a Belén, pues en ella se veneran algunos trocitos del
pesebre del salvador, que fue reemplazado por una cuna de plata en la gruta
misma en que Jesús nació.
Nuestro altar sea el pesebre en que Jesús nace por nosotros muy
especialmente en el día de Navidad, pues en este día los textos de la misa
sólo se refieren al Misterio del Nacimiento del Salvador. Al volver a
nuestras casas, manifestemos nuestro gusto litúrgico guardando las típicas
costumbres de los grandes siglos de fe, en que las fiestas litúrgicas tenían
resonancia y se prolongaban hasta el seno íntimo del hogar.
En toda casa cristiana debiera haber un pequeño Nacimiento, para rezar en
torno de él durante este tiempo las oraciones de la mañana y de la noche. De
ese modo, los niños comprenderían que en estos festivos días, tan propios
para las alegrías infantiles, deben asociarse a los pastorcitos y los Magos,
e ir con ellos a adorar a Jesús, reclinado sobre la paja, honrando allí
también a su Madre y a su Padre nutricio, que de rodillas le contemplan.
Nacimiento Virginal de Cristo

Dogma que enseña que la Bienaventurada Madre de Jesucristo era virgen antes,
durante, y después de la concepción y nacimiento de su divino Hijo.
I. El Nacimiento
Virginal en la Teología Católica

Concilios y Credos
La
virginidad de Nuestra Señora fue definida bajo anatema en el tercer canon
del Concilio de Letrán celebrado en tiempos del Papa Martín I, en el año
649. El Credo Niceno-Constantinopolitano, como se reza en la Misa, expresa
la creencia en Cristo, quien “ por obra del Espíritu Santo, se encarnó de
María la Virgen”; el Credo Apostólico profesa que Jesucristo“fue concebido
por obra del Espíritu Santo y nació de Santa María Virgen”; la forma más
antigua del mismo credo usa la expresión “nacido del Espíritu Santo y de la
Virgen María”. Estas profesiones muestran:
Que el cuerpo de Jesucristo no fue enviado del Cielo, ni tomado de la tierra
como lo fue el de Adán, sino que su materia fue suministrada por María; que
María cooperó en la formación del cuerpo de Cristo como cualquier otra madre
coopera en la formación del cuerpo de su hijo, pues de otro modo no podría
decirse que Cristo haya nacido de María como no puede decirse que Eva
naciera de Adán; que el embrión en cuyo desarrollo y crecimiento (hasta
convertirse) en el niño Jesús, cooperó María, fue fecundado no por una
acción humana, sino por el poder divino atribuido al Espíritu Santo; que el
influjo sobrenatural del Espíritu Santo se extendió al nacimiento de
Jesucristo, no meramente preservando la integridad de María, sino también
causando el nacimiento de Cristo o generación externa para reflejar su
nacimiento eterno del Padre de forma que,”la Luz de Luz” procediera del
vientre de su madre como una luz se derrama sobre el mundo; que el “poder
del Altísimo” pasaba a través de las barreras de la naturaleza sin dañarlas;
que el “cuerpo de la Palabra” formado por el Espíritu Santo penetraba otro
cuerpo a la manera de los espíritus.
Padres de la Iglesia
La virginidad perpetua de Nuestra Señora fue enseñada y propuesta a nuestra
fe no solamente por los concilios y credos, sino también por los primeros
Padres. Las palabras del profeta Isaías (7,14) son entendidas en este
sentido por:
S. Ireneo (III, 21;ver Eusebio, H.E., V, viii),
Orígenes (Adv. Cels., I, 35),
Tertuliano (Adv. Marcion., III, 13; Adv. Judæos, IX),
S. Justino (Dial. con. Tryph., 84),
S. Juan Crisóstomo (Hom. v in Matth., n. 3; in Isa., VII, n. 5);
S. Epifanio (Hær., xxviii, n. 7),
Eusebio (Demonstrat. ev., VIII, i),
Rufino (Lib. fid., 43),
S. Basilio (in Isa., vii, 14; Hom. in S. Generat. Christi, n. 4, si San
Basilio fue el autor de estos dos pasajes),
S. Jerónimo y Teodoreto (in Isa., vii, 14),
S. Isidoro (Adv. Judæos, I, x, n. 3),
S. Ildefonso (De perpetua virginit. s. Mariæ, iii).
San Jerónimo dedica todo su tratado contra Helvidio a la virginidad perpetua
de Nuestra Señora (ver especialmente números 4, 13, 18)
La doctrina contraria es calificada de:
"locura y blasfemia” por Gennadio (De dogm. eccl., lxix),
"locura” por Orígenes (in Luc., h, vii),
"sacrilegio" por San Ambrosio (De instit. virg., V, xxxv),
"impiedad y ataque del ateísmo” por Filostorgio (VI, 2),
"perfidia” por San Beda (hom. v, and xxii),
"cúmulo de blasfemias” por el autor de Prædestin. (i, 84),
"perfidia de los judíos" por el Papa Siricio (ep. ix, 3),
"herejía" por San Agustín(De Hær. h., lvi).
San Epifanio probablemente supera a todos los demás en sus invectivas contra
los oponentes a la virginidad de Nuestra Señora (Hær., lxxviii, 1, 11, 23).
Sagrada Escritura
No
puede haber duda respecto a la enseñanza de la Iglesia ni respecto a la
existencia de una primitiva tradición cristiana que mantiene la virginidad
perpetua de Nuestra Señora y consiguientemente el nacimiento virginal de
Jesucristo. El misterio de la concepción virginal es además enseñado por el
tercer Evangelio y confirmado por el primero. Según San Lucas (1, 34-35),
“María respondió al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón? El
ángel le respondió: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del
Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y
será llamado Hijo de Dios.” La relación (sexual) con el hombre se excluyó en
la concepción de Nuestro Señor. Según San Mateo, a San José, cuando estaba
perplejo por el embarazo de María, le dijo el ángel: “No temas tomar contigo
a María tu esposa, porque lo concebido en ella viene del Espíritu Santo” (1,
20).
II. Fuentes de esta Doctrina
¿De dónde procede la información de los evangelistas? Por lo que sabemos
sólo dos seres creados fueron testigos de la anunciación, el ángel y la
Santísima Virgen. Más tarde el ángel informó a San José acerca del misterio.
No sabemos si Isabel, aunque “llena del Espíritu Santo”, supo toda la verdad
sobrenaturalmente, pero podemos suponer que María confió el secreto tanto a
su amiga como a su esposo, completando así la revelación parcial recibida
por ambos.
Entre
estos datos y el relato de los evangelistas hay una brecha que no puede
llenarse con ninguna pista expresa proporcionada ni por la Escritura ni por
la tradición. Si comparamos la narración del primer Evangelio con la del
tercero, encontramos que San Mateo puede haber sacado su información de lo
conocido por San José, independientemente de cualquier información
proporcionada por María. El primer Evangelio meramente afirma (1, 18): “Su
madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos
ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo.” San José pudo
proporcionar esos datos, bien por conocimiento propio, bien por las palabras
del ángel: “lo concebido en ella viene del Espíritu Santo.” La narración de
San Lucas, por otro lado, debe remontarse al testimonio de Nuestra Señora,
salvo que estemos dispuestos a admitir innecesariamente otra revelación
independiente. El propio evangelista señala a María como la fuente de su
relato de la infancia de Jesús, cuando dice que María guardaba todas estas
palabras en su corazón (2, 19,51). Zahn [1] no duda en decir que María es
señalada por estas expresiones como la transmisora de las tradiciones en
Lucas 1y 2
A. ¿Cómo obtuvo San Lucas su relato de la Santísima Virgen? Se ha supuesto
por algunos que recibió su información de la propia María. En la Edad Media
es llamado a veces “capellán de María” [2]; J. Nirsch[3] llama a San Lucas
el evangelista de la Madre de Dios, creyendo que escribió la historia de la
infancia (escuchada) de su boca y corazón. Aparte está el testimonio
implícito del evangelista, quien nos asegura dos veces que María había
guardado todas estas palabras en su corazón. Pero esto no hace precisa una
comunicación oral inmediata de la historia de la infancia por parte de
María, meramente muestra que María es la fuente última del relato. Si San
Lucas hubiera recibido la historia de la infancia de la Santísima Virgen en
forma de comunicación oral, su presentación en el tercer Evangelio mostraría
naturalmente la forma y estilo de su autor griego. Como cuestión de hecho la
historia de la infancia de Jesús tal como se encuentra en el tercer
Evangelio (1, 5 a 2, 52) revela en su contenido, su lenguaje, y estilo una
fuente judeocristiana. Todo el pasaje se lee como un capítulo del Primer
Libro de los Macabeos; las costumbre judías, y las leyes, y las
peculiaridades se introducen sin explicación ulterior, el “Magnificat”, el
“Benedictus”, y el “Nunc dimittis” están llenos de ideas nacionales judías.
En cuanto al estilo y lenguaje de la historia de la infancia, ambos son tan
completamente semíticos que el pasaje debe ser retraducido al hebreo o
arameo para ser debidamente apreciado. Debemos concluir, entonces, que la
fuente inmediata de San Lucas para la historia de la infancia no fue oral,
sino escrita.
B. Es apenas probable que María escribiera ella misma la historia de la
infancia como fue supuesto por A. Plummer [4]; es más creíble que el
evangelista utilizara una memoria escrita por un cristiano judío,
posiblemente un sacerdote judío converso (cf. Hechos 6, 7) quizá incluso un
miembro o amigo de la familia de Zacarías[5]. Pero, cualquiera que pueda ser
la fuente inmediata del relato de San Lucas, el evangelista sabía que había
“investigado diligentemente todo desde los orígenes”, según el testimonio de
aquellos “que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la
Palabra” (Lucas 1, 2).
Respecto al lenguaje original de la fuente de San Lucas, debemos convenir
con el juicio de Lagarde [6] de que los dos primeros capítulos de San Lucas
presentan una coloración hebrea más que griega o aramea. No han faltado
escritores que hayan intentado probar que la fuente escrita de San Lucas
para sus dos primeros capítulos estaba compuesta en hebreo[7]. Pero estas
pruebas no son convincentes; los hebraísmos de San Lucas pueden tener su
origen en una fuente aramea, o incluso en un original griego compuesto en el
lenguaje de los Setenta . Aun así, considerando que el arameo era el
lenguaje generalmente hablado en Palestina en esa época, debemos concluir
que el secreto de Nuestra Señora fue originalmente escrito en arameo, aunque
debe haber sido traducido al griego antes de que San Lucas lo utilizara [8].
Como el griego de Lucas 2,41-52 es más idiomático que el lenguaje de Lucas
1, 4-2, 40, se ha inferido que la fuente escrita del evangelista llegaba
sólo hasta 2,40; pero como en 2, 51 se repiten expresiones que se encuentran
en 2,19, puede deducirse con seguridad que ambos pasajes fueron tomados de
la misma fuente.
El evangelista refunde la fuente de la historia de la infancia antes de
incorporarla a su Evangelio; pues la utilización de palabras y expresiones
en Lucas 1 y 2 coincide con los capítulos siguientes [9]. Harnack [10] y
Dalman [11] sugieren que San Lucas puede ser el autor original de sus dos
primeros capítulos, adoptando el lenguaje y estilo de los Setenta; pero
Vogel [12] y Zahn [13] mantienen que tal proeza literaria sería imposible
para un escritor grecoparlante. Lo antedicho explica por qué es
completamente imposible reconstruir la fuente original de San Lucas; el
intento de Resch [14] de reconstruir el Evangelio original de la infancia o
la fuente de los dos primeros capítulos del primer y tercer Evangelio y la
base del prólogo del cuarto, es un fracaso, a pesar de su ingeniosidad.
Conrady [15] creía que había encontrado la fuente común de la historia
canónica de la infancia en el denominado “Protoevangelio de Santiago”, el
cual, según él , fue escrito en hebreo por un judío egipcio hacia el año
120, fue poco después traducido al griego; debe tenerse en cuenta, sin
embargo, que el texto griego no es una traducción, sino el original, y una
mera recopilación de los Evangelios canónicos. Por tanto, todo lo que
podemos decir acerca de la fuente de San Lucas para su historia de la
infancia de Jesús se reduce a la escasa información de que debe haber sido
una traducción griega de un documento arameo basado, en última instancia, en
el testimonio de Nuestra Señora.
III. El
Nacimiento Virginal en la Teología Moderna
Al
adherirse la teología moderna al principio del desarrollo histórico, y negar
la posibilidad de cualquier intervención milagrosa en el curso de la
historia, no puede consiguientemente admitir la realidad histórica del
nacimiento virginal. Según las opiniones modernas, Jesús era realmente el
hijo de José y María y fue dotado por una posteridad admirativa del halo de
la divinidad; la historia de su nacimiento virginal concordaba con los mitos
referentes a los nacimientos extraordinarios de los héroes de otras naciones
[16]; el texto original de los Evangelios no decía nada del nacimiento
virginal [17]. Sin insistir en la arbitrariedad de los presupuestos
filosóficos implícitos en la posición de la teología moderna, revisaremos
brevemente su actitud crítica hacia el texto de los Evangelios y sus
intentos de acabar con la tradición cristiana primitiva relativa al
nacimiento virginal de Cristo.
A. Integridad del texto
evangélico
Wellhausen [18] afirmaba que el texto original del tercer Evangelio
comenzaba con nuestro actual tercer capítulo, siendo los dos primeros
capítulos una adición posterior. Pero Harnack parece haber previsto esta
teoría antes de que fuera propuesta por Wellhausen; pues mostró que los dos
capítulos en cuestión pertenecían al autor del tercer Evangelio y de los
Hechos [19]. Holtzmann [20] considera a Lucas 1, 34-35 como una añadidura
posterior; Hillman [21] cree que las palabras hos enouizeto de Lucas 3, 23
deben ser consideradas a la misma luz. Weinel [22] cree que la supresión de
las palabras epei andra ou ginosko de Lucas 1, 34 deja el tercer Evangelio
sin prueba consistente del nacimiento virginal; Harnack no sólo está de
acuerdo con las omisiones de Holtzmann y Hillman, sino que borra también la
palabra parthenos de Lucas 1, 27 [23]. Otros partidarios de la teología
moderna son más bien escépticos respecto a la solidez de estas teorías de
crítica textual; Hilgenfeld [24], Clement [25], y Gunkel [26] rechazan sin
reserva los argumentos de Harnack. Bardenhewer [27] los considera uno a uno
y los encuentra deficientes.
A la luz de los argumentos sobre el carácter genuino de los trozos del
tercer Evangelio rechazados por los críticos arriba mencionados, es difícil
comprender cómo pueden ser omitidos por cualquiera que estudie sin
prejuicios el texto sagrado. Se encuentran en todos los manuscritos,
traducciones, y citas cristianas primitivas, en todas las ediciones
impresas—en resumen, en todos los documentos considerados por los críticos
como testimonios de confianza sobre la autenticidad de un texto. Además, en
la narración de San Lucas, cada versículo es como un eslabón en una cadena,
de manera que ningún versículo puede ser eliminado como una interpolación
sin destruir el conjunto. Más aún, los versículos 34 y 35 son en la historia
de Lucas lo que la piedra angular es en un arco, lo que un diamante es en su
engaste; el texto del Evangelio sin estos dos versículos se parecería a un
arco inacabado, a una montura desprovista de sus piedras preciosas [28].
Finalmente, el relato de Lucas que nos dejan los críticos no está de acuerdo
con el resto de la narración del evangelista. Según los críticos, los
versículos 26-33 y 36-38 relatan la promesa del nacimiento del Mesías, el
hijo de José y María, igual que los versículos inmediatamente precedentes
relatan la promesa del nacimiento del precursor, el hijo de Zacarías e
Isabel. Pero hay una gran diferencia: la historia del precursor está llena
de milagros – como la repentina mudez de Zacarías, la maravillosa concepción
de Juan—mientras que el relato de la concepción de Cristo no ofrece nada
extraordinario, en un caso el ángel es enviado al padre del niño, Zacarías,
mientras que en el otro el ángel se aparece a María; en un caso se dice que
Isabel concibió “días después”, mientras que no se añade nada sobre la
concepción de María [29]. El texto tradicional completo del Evangelio
explica estas diferencias, pero el texto mutilado críticamente las deja sin
explicar.
Los partidarios de la teología moderna creían tener un fundamento sólido
para negar el nacimiento virginal en el Codex Syrus Sinaiticus descubierto
por Mrs. Lewis y Mrs Gibson en 1892, más exactamente investigado en 1893,
publicado en 1894, y suplementado en 1896. Según este códice, Mateo, 1, 16
dice:”José quien desposó a María la Virgen, engendró a Jesús que es llamado
Cristo”. Aun así, el traductor siríaco no puede haber ignorado el nacimiento
virginal ¿Por qué dejó la expresión “la virgen” en el contexto inmediato?
¿Cómo interpretaba los versículos 18, 20 y 25, si no sabía nada del
nacimiento virginal? De ahí que, o el texto siríaco ha sido ligeramente
alterado por un transcriptor (sólo tendría que haber cambiado una letra) o
el traductor interpretó la palabra “engendró” como una paternidad
convencional, no carnal, un significado que tiene en los versículos 8 y 12.
B.
Fuente no histórica
del Nacimiento Virginal
Los que se oponen a la realidad histórica del nacimiento virginal admiten
que bien los evangelistas o bien los interpoladores de los Evangelios
tomaron su material de una tradición cristiana primitiva, pero se esfuerzan
en demostrar que esta tradición no tiene fundamento sólido. Hacia el año 153
San Justino (Apol., I, xxi) decía a sus lectores paganos que el nacimiento
virginal de Jesucristo no debía parecerles increíble, puesto que muchos de
los más estimados escritores paganos hablaban de un gran número de hijos de
Zeus. Hacia el año 178 el filósofo platónico Celso ridiculizó el nacimiento
virginal de Cristo, comparándolo con los mitos griegos de Dánae, Melanipa, y
Antíope; Orígenes (c. Cels. I, xxxvii) respondió que Celso escribía más como
un bufón que como un filósofo. Pero los teólogos modernos de nuevo hacen
proceder el nacimiento virginal de Nuestro Señor de fuentes no históricas,
aunque sus teorías no son concordantes.

Fuente:
http://www.aciprensa.com
Transcrito por Douglas J.
Potter
Dedicado al Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen Maria