Reflexiones

 

“Los Tres Árboles”

 

 

 

Por: Julio César Lorenzo Cruz.

 

Había una vez en la cumbre de una Montaña Tres Pequeños Árboles soñando acerca de lo que querían ser cuando fueran grandes, el Primer Arbolito miró hacia las estrellas y dijo: “Yo quiero guardar tesoros, quiero estar repleto de oro y estar colmado de piedras preciosas, seré el Árbol de tesoros más hermoso del mundo”; el Segundo Arbolito miró un pequeño arroyo en curso al océano y dijo: “Yo quiero viajar a través de aguas temibles y llevar reyes poderosos sobre mí, seré el barco mas imponente en el mundo”; y el Tercer Arbolito miró hacia el valle que estaba debajo de la Montaña y vio hombres y mujeres trabajando en un pueblo y dijo: “Yo no quiero irme de la cima de la Montaña nunca, quiero crecer tan alto que cuando la gente del pueblo se paren a mirarme eleven su mirada al cielo y piensen en Dios, yo seré el Árbol más grande del mundo”. Los años pasaron, llovió, brillo el sol y los Pequeños Árboles crecieron altos.

 

Un día Tres Leñadores subieron a la cumbre de la Montaña, el Primer Leñador miró al Primer Árbol y dijo: “¡Que Árbol tan hermoso es este!” y con la fuerza de su hacha brillante el primer Árbol cayó, “ahora me convertirán en un hermoso baúl, guardaré tesoros maravillosos” dijo el Árbol; el Segundo Leñador miró al Segundo Árbol, “este es muy fuerte, es perfecto para mí” y con la arremetida de su hacha brillante el Segundo Árbol también cayó, “ahora navegaré en aguas temibles”, pensó, seré “un barco imponente para reyes temidos y poderosos”; el Tercer Árbol sintió su corazón sufrir cuando el último Leñador lo miró, se enderezo apuntando ferozmente al cielo, pero el Leñador ni siquiera miró hacia arriba y dijo: “¡Bah! cualquier Árbol es bueno para mí” y con su hacha brillante el Tercer Árbol cayó. El Primer Árbol se emocionó cuando el Leñador lo llevó a su carpintería, pero el Carpintero lo convirtió en una caja de alimentos para animales, aquel Árbol hermoso no fue cubierto con oro ni llenado de tesoros, si no que fue cubierto con polvo de cortadura y rellenado con alimentos para animales de granja hambrientos. El Segundo Árbol sonrió cuando el Leñador lo llevó cerca de un embarcadero, pero ningún barco imponente fue construido ese día; en lugar de eso aquel Árbol grande y fuerte fue convertido en un simple bote de pesca, era demasiado chico y débil para navegar en el Océano, ni si quiera un Río aguantaría y fue llevado a un pequeño Lago. El Tercer Árbol estaba confundido cuando el Leñador lo corto para hacer tablas fuertes y lo abandonó en un almacén de madera. “¿Qué estará pasando?” Fue lo que se preguntó el Árbol, “yo todo lo que quería era quedarme, era quedarme en la cumbre de la Montaña para estar más cerca de Dios”.

 

Muchísimos días y noches pasaron, los Tres Arboles ya casi habían olvidado sus sueños; pero una noche, una luz de estrella dorada alumbró el Árbol cuando una joven puso a su recién nacido en la caja de alimentos. “Yo quisiera haber puesto en una cuna al bebe”, le dijo su esposo a la mujer, la madre apretó su mano y sonrió mientras la luz de la estrella alumbraba la madera suave y fuerte de la que servía de cuna y la mujer dijo: “este Pesebre es hermoso” y de repente el Primer Árbol supo que contenía el tesoro más grande del mundo. Una tarde un viajero cansado y sus amigos subieron al viejo bote de pesca, el viajero se quedó dormido, mientras el Segundo Árbol navegaba tranquilamente hacia adentro del Lago, de pronto una impresionante y aterradora tormenta llegó al Lago, el Pequeño Árbol se llenó de temor, el sabia que no tenia la fuerza para llevar a todos esos pasajeros a la orilla a salvo con ese viento y lluvia, el hombre cansado se levantó y alzando su mano dijo: “calma la tormenta”, se detuvo tan rápido como comenzó y de repente el Segundo Árbol supo que él llevaba navegando al Rey del Cielo y de la Tierra. Un Viernes en la mañana el Tercer Árbol se extrañó cuando sus tablas fueron tomadas de aquel almacén de madera olvidado, se asustó al ser llevado a través de una impresionante multitud de personas enfurecidas, se llenó de temor cuando unos soldados clavaron las manos de un hombre, sobre su madera, se sintió feo, áspero y cruel; pero al Domingo siguiente por la mañana cuando el sol brilló y la tierra tembló debajo de su madera, el Tercer Árbol supo que el Amor de Dios había cambiado todo; esto hizo que el Árbol se sintiera fuerte y cada vez que la gente pensara en el Tercer Árbol, ellos pensarían en Dios, eso era mucho mejor que ser el Árbol más alto del mundo.

 

La próxima vez que te sientas deprimido porque no conseguiste lo que tu querías, solo siéntete firme y sé feliz, porque Dios está pensando en algo mejor para darte.

 

Reflexión

 

Por: David Velásquez Céspedes

 

Desde que nacemos Dios tiene un plan de vida para todos nosotros; sólo hay que dejarse guiar por Él, así como lo dice claro en el Salmo 32, 8: “Yo te instruiré y te enseñaré el camino que debes seguir con los ojos puestos en ti, seré tu consejero”.

 

Por lo tanto Dios siempre estará con nosotros nunca nos abandonará porque nos muestra su amor con esta frase: “No se dejen llevar de la avaricia y conténtense con lo que tienen, porque él mismo ha dicho: No te dejaré ni te abandonaré”. (Hebreos 13, 5).

 

Sin embargo, aparte de decirnos: “No te dejaré ni te abandonaré”. Nos aconseja, nos dice que no nos dejemos llevar por el mundo, que nuestro corazón sólo se contente con Él, que nos gloriemos de más Fe.

 

El que es justo, misericordioso y conoce todas nuestras necesidades, nos regalará nuestros sueños, nos llevará de su mano y nos guiará. Pero para eso debemos de tener plena confianza en Dios y abrir nuestro corazón para que pueda morar en el.