Reflexiones

 

Por

David Antonio Velásquez Céspedes

 

La Conversión de Zaqueo

(Lucas 19, 1 – 10)

 

 

            Zaqueo, era un cobrador de impuestos del Imperio Romano. Pero no cualquier cobrador, era el jefe de los cobradores de Impuestos. Esto quiere decir que Zaqueo recibía un pago de cada uno de los cobradores de Impuestos, y ellos no recibían un salario del Imperio Romano. Por lo tanto cobraban lo que querían, para obtener sus salarios.

 

            Pero Jesús con su infinito amor, miro a Zaqueo y le dijo: “Baja pronto porque hoy tengo que alojarme en tu casa”. Y todos murmuraban se quedara en la casa de un pecador,  (ya que los cobradores de Impuestos eran Personas malas). Pero Jesús vino a este mundo a buscar lo estaba perdido, y Zaqueo lo estaba. Pero Zaqueo nos da un ejemplo de vida a seguir con su testimonio al decir; “Voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres y si perjudique a alguien le daré cuatro veces mas”

 

            Cuando Jesús, le dice a Zaqueo Baja Pronto. Nos esta diciendo a nosotros también que nos bajemos de esa avaricia, de ese odio, de esa mentira, de ese egoísmo, de esa falsedad en el mundo en que vivimos, de todo aquello que nos aparta del amor de Dios, que dejemos de ser esclavos del Pecado. Después Jesús le dice  a Zaqueo; “tengo que alojarme en tu casa”. En esa casa que es nuestro corazón, nuestra alma. Jesús se quiere quedar en cada uno de nuestro ser y nosotros no se lo permitimos, por que nos dejamos esclavizar del pecado. Esa casa esta sucia, y Jesús no se quedara en cada uno de nuestro ser; sino cambiamos, si no limpiamos nuestros corazón, nuestra alma, nuestra mente. Tenemos que bajarnos de ese Imperio que nosotros mismos hemos creado, ese imperio de ese pecado que nos envuelve, para que Jesús nos pueda levantar con su gloria.

 

            Tenemos que cambiar nuestra manera de pensar y actuar, como lo hizo Zaqueo. Y estar Atentos al llamado de Jesús. Como lo dice en Apocalipsis 3-20 “Yo estoy junto a la puerta y llamo: si alguien escucha mi voz y me abre, entrare en su casa y cenaremos juntos”.

 

            Y el Pecado no nos deja escuchar a Dios, y no nos permite abrirle nuestro corazón a cristo. Rompamos las cadenas del Pecado, para que podamos descubrir las maravillas de Dios.

 

            Tomemos como ejemplo de vida a Zaqueo, Pequeño de estatura, pero grande de corazón. Llego a ser grande ante Dios, porque reconoció su pequeñez, ante la Grandeza de Jesús.

 

            Crezcamos como lo hizo Zaqueo. Crecer solo en el amor de Dios, seamos mejores hijos, mejores hermanos, mejores padres, mejores amigos, mejores estudiantes, mejores cristianos, aprendamos a crecer mas en nuestra Iglesia, a crecer en comunidad, en humildad.