
Primer Domingo de Adviento:
La vigilancia en espera de la venida del
Señor. Durante esta primer semana las lecturas bíblicas y la
predicación son una invitación con las palabras del Evangelio: "Velen
y estén preparados, que no saben cuándo llegará el momento".
Es importante que, como familia nos hagamos un
propósito que nos permita avanzar en el camino hacia la Navidad;
¿qué te parece si nos proponemos revisar nuestras relaciones
familiares? Como resultado deberemos buscar el perdón de
quienes hemos ofendido y darlo a quienes nos hayan ofendido para
comenzar el Adviento viviendo en un ambiente de armonía y
amor familiar.
Desde luego, esto deberá ser extensivo también
a los demás grupos de personas con los que nos relacionamos
diariamente, como la escuela, el trabajo, los vecinos, etc. Esta
semana, en familia al igual que en cada comunidad parroquial,
encenderemos la primer vela de la Corona de Adviento, color morada,
como signo de vigilancia y deseos de conversión.
Este 28 de Noviembre del 2010 comenzamos un
nuevo año litúrgico con el tiempo de Adviento:
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Tiempo de preparación, espera y vigilancia a la
venida del Señor, en La Parroquia Nuestra Señora de los Desamparados
tambien celebramos este primer Domingo de Adviento con devoción y
forjando un nuevo camino de amor y fé que nos conduzca a nuestro
Señor Jesucristo:
Hay
que limpiar el camino de la fe por el cual viene el Señor para hacer de
él un camino inmaculado, como es el del Señor (cf. Salmo 18,30)
Dios
mío, tu camino es inmaculado. Mi Dios no vino a los hombres si
ellos no hubieran limpiado el camino de la fe por el que viene a ellos,
pues su camino es inmaculado
San Agustín,
Enarraciones sobre los
Salmos 17,31.
Se trata de
un doble camino, el de la caridad, por el que nosotros vamos hacia Dios, y
el de la fe, por el cual Él viene a nosotros. Y es Dios mismo quien nos hace
el camino de la caridad inmaculado:
E hizo mi camino inmaculado. E
hizo inmaculado el camino de la caridad, por el cual iré a Él, como
inmaculada es la fe por la cual viene a mí (17,33).
Vivamos nuestra fé en este camino inmaculado y
demos testimonio de lo que es capaz de hacer el amor de Dios en
nuestras vidas.