EL ADVIENTO
El Señor vino,

viene y vendrá



 

 

Menú

Adviento:

 

Tiempo de espera

 

Teología del

Adviento

 

Liturgia Familiar

del Adviento

 

 

 

Especial de

Adviento 2010:

 

Primer Domingo

de  Adviento

 

 

Segundo Domingo

de Adviento

 

 

Tercer Domingo

de Adviento

 

 

Cuarto Domingo

de Adviento

 

 

Especial de

Navidad 2010


Especial de Navidad

 
Especial de la

Purísima Concepción

de María


Visita del Nuncio

Apostólico


Especial de la Virgen

 de Guadalupe
 

 















El Señor vino, viene y vendrá!


En el Adviento celebramos el misterio de la Venida del Señor

en una actitud gozosa, hecha de vigilancia, espera y acogida.

Nuestra vida se presenta, con asombro siempre nuevo, ante

el misterio entrañable de un Dios que se ha hecho hombre.

Es este un misterio que el Adviento prepara, la Navidad celebra

y la Epifanía manifiesta.

 

 

Si con el Adviento se nos convoca a preparar la Navidad, es una convocatoria a crecer en la

esperanza, a vivir la experiencia de la cercanía de Dios. Un tiempo en el que la Historia de la

Salvación se actualiza en el sacramento, pues el tiempo de Adviento se ha hecho sacramento.

 

 

Tiempo de Adviento

 

Comienzo: El Adviento es el comienzo del Año Litúrgico y empieza el domingo


Término: Adviento viene de adventus, venida, llegada,  próximo al 30 de

noviembre y termina el 24 de diciembre. Forma una unidad con la Navidad y la

Epifanía.

 

Color: La Liturgia en este tiempo es el morado.

 

Sentido: El sentido del Adviento es avivar en los creyentes la espera del Señor.

 

Duración: 4 semanas

 

Partes: Se puede hablar de dos partes del Adviento:

 

a) desde el primer domingo al día 16 de diciembre, con marcado carácter

escatológico, mirando a la venida del Señor al final de los tiempos;

 

b) desde el 17 de diciembre al 24 de diciembre, es la llamada "Semana Santa" de la

Navidad, y se orienta a preparar más explícitamente la venida de Jesucristo en las

historia, la Navidad.

 

Personajes: Las lecturas bíblicas de este tiempo de Adviento están tomadas sobre

todo del profeta Isaías (primera lectura), también se recogen los pasajes más

proféticos del Antiguo Testamento señalando la llegada del Mesías. Isaías, Juan

Bautista y María de Nazaret son los modelos de creyentes que la Iglesias ofrece a

los fieles para preparar la venida del Señor Jesús.

La corona de Adviento


La corona o guirnalda de Adviento es el primer anuncio de Navidad. Es un
círculo de follaje verde, la forma simboliza la eternidad y el color la
esperanza y la vida...

Dios se hace presente en la vida de cada ser humano y de cualquier manera
le hace sentir su amor y deseo de salvarle.

La palabra ADVIENTO es de origen latín y quiere decir VENIDA. Es el tiempo
en que los cristianos nos preparamos para la venida de Jesucristo.
El tiempo de adviento abarca cuatro semanas antes de Navidad.

La corona de adviento es una tradición cristiana que simboliza el transcurso
de las cuatro semanas de adviento. Consiste en una corona de ramas
(generalmente de pino o abeto) con cuatro (o en ocasiones cinco) velas.
Comenzando el primer domingo de adviento, el encendido de una vela puede
acompañarse de la lectura de la Biblia y oraciones.

Durante las siguientes tres semanas se encienden el resto de las velas hasta
que la semana anterior a Navidad las cuatro velas están encendidas.

Algunas coronas de adviento incluyen una quinta vela, la "vela de Cristo",
que se enciende en Navidad.

Adviento: El Señor vino, viene y vendrá



La palabra Adviento procede del latín, y significa venida: la venida inminente de algo
o alguien que está al llegar y que, además, esperamos ardientemente.

Jesús ya ha venido, y su venida transformó la historia del hombre. Su presencia -Dios
hecho hombre- anunciaba que el amor del Dios se hacía realidad plena para todo el que
lo quisiera vivir. Solo se necesitaba cambiar el corazón. El corazón del hombre tenía
que estar dispuesto a amar, a guiarse de la bondad de Dios, viviendo con los débiles
el rechazo de la opresión, el poder y la riqueza.

Su mensaje, sencillo a la vez que exigente, se hacía realidad con su vida, que atraía
a las gentes y le seguían, ya que a su lado sentían la cercanía de Dios. Pero la novedad
de su vida, que suponía un cambio radical de valores y criterios, que afirmaba la
supremacía del amor, del servicio, de la dignidad de todo hombre y mujer..., resultaba
molesta y Jesús acabó clavado en una cruz.

El amor de Dios hizo que toda aquella fidelidad amorosa de Jesús venciera el mal y la
muerte. Jesús resucitó y sus discípulos más cercanos experimentaron su presencia y
recibieron su mismo espíritu. Transformados por el Espíritu de Jesús, se convirtieron
en continuadores de su obra formando la comunidad de los creyentes, la Iglesia.

Nuestro Adviento es una mirada hacia atrás, hacia aquel acontecimiento trascendental
para vivirlo con toda la intensidad, y celebrar que Dios se ha hecho hombre, que Dios
ha entrado en nuestra historia, ha hecho suya nuestra debilidad y nos ha abierto el
camino capaz de liberarnos del mal y del pecado

Poder celebrar este hecho decisivo exige sumergirnos en los sentimientos del pueblo de
Israel y despertar en nosotros una actitud de espera, de deseo de la venida del Señor,
que nos libere y transforme nuestra vida en una nueva manera de vivir. A ello nos ayudan
los profetas, con su esperanza y confianza en el Mesías que iba a venir, y María -el
gran modelo del Adviento- que se sabe pobre y frágil en un mundo necesitado de la acción
salvadora de Dios y se abre a Él para hacer posible su venida. María es modelo de espera
gozosa del Señor que viene.

Nuestro Adviento es una mirada a nuestro entorno para celebrar la venida constante de
Dios. Invitados a vivir la venida histórica del Señor para experimentar su venida
constante en las personas y los acontecimientos de nuestra vida, en todo lo que comparte
nuestra cotidianidad.

Una venida que se hace constante en la oración, cuando le buscamos en el diálogo amoroso
y dejamos que Él sea nuestro compañero de camino. O cuando nos reunimos en su nombre,
como comunidad creyente y celebramos los sacramentos, que es donde se hace presente de
manera más viva el Espíritu de Jesús.

Nuestro Adviento es una mirada a la venida definitiva como horizonte final de nuestra
existencia, donde la esperanza proclama que nuestra historia no está condenada al
fracaso, sino a compartir con toda la humanidad la vida plena de Dios. Una esperanza
alegre y pacificadora que alienta en el camino y anima a la responsabilidad bajo la
certeza de que una mano amorosa nos acogerá para eternizar nuestra vida.

Esquema del Adviento:

 

 

Inicia con las vísperas del

domingo más cercano al 30 de

Noviembre y termina antes de

las vísperas de la Navidad. Los

domingos de este tiempo se

llaman 1°, 2°, 3° y 4° de

Adviento. Los días del 16 al 24

de diciembre (la Novena de

Navidad) tienden a preparar

más específicamente las fiestas

de la Navidad.

 

El tiempo de Adviento tiene una

duración de cuatro semanas.

Este año, comienza el domingo

01 de diciembre, y se prolonga

hasta la tarde del 24 de

diciembre, en que comienza

propiamente el tiempo de

Navidad.

 

 

Podemos distinguir dos periodos. En el primero de ellos, que se extiende desde el primer

domingo de Adviento hasta el 16 de diciembre, aparece con mayor relieve el aspecto

escatológico y se nos orienta hacia la espera de la venida gloriosa de Cristo. Las lecturas de la

misa invitan a vivir la esperanza en la venida del Señor en todos sus aspectos: su venida al

final de los tiempos, su venida ahora, cada día, y su venida hace dos mil años.

 

En el segundo periodo, que abarca desde el 17 hasta el 24 de diciembre inclusive, se orienta

más directamente a la preparación de la Navidad. Su nos invita a vivir con más alegría, porque

estamos cerca del cumplimiento de lo que Dios había prometido. Los evangelios de estos días

nos preparan ya directamente para el nacimiento de Jesús.

En orden a hacer sensible esta doble preparación de espera, la liturgia suprime durante el

Adviento una serie de elementos festivos. De esta forma, en la misa ya no rezamos el Gloria,

se reduce la música con instrumentos, los adornos festivos, las vestiduras son de color

morado, el decorado de la Iglesia es más sobrio, etc. Todo esto es una manera de expresar

tangiblemente que, mientras dura nuestro peregrinar, nos falta algo para que nuestro gozo

sea completo. Y es que quien espera es porque le falta algo. Cuando el Señor se haga

presente en medio de su pueblo, habrá llegado la Iglesia a su fiesta completa, significada por

solemnidad de la fiesta de la Navidad.

 

Tenemos cuatro semanas en las que Domingo a Domingo nos vamos preparando para la

venida del Señor. La primera de las semanas de adviento está centrada en la venida del Señor

al final de los tiempos. La liturgia nos invita a estar en vela, manteniendo una especial actitud

de conversión. La segunda semana nos invita, por medio del Bautista a «preparar los caminos

del Señor»; esto es, a mantener una actitud de permanente conversión. Jesús sigue

llamándonos, pues la conversión es un camino que se recorre durante toda la vida. La tercera

semana preanuncia ya la alegría mesiánica, pues ya está cada vez más cerca el día de la

venida del Señor. Finalmente, la cuarta semana ya nos habla del advenimiento del Hijo de Dios

al mundo. María es figura, central, y su espera es modelo estímulo de nuestra espera.

 

En cuanto a las lecturas de las misas dominicales, las primeras lecturas son tomadas de Isaías

y de los demás profetas que anuncian la Reconciliación de Dios y, la venida del Mesías. En los

tres primeros domingos se recogen las grandes esperanzas de Israel y en el cuarto, las

promesas más directas del nacimiento de Dios. Los salmos responsoriales cantan la salvación

de Dios que viene; son plegarias pidiendo su venida y su gracia. Las segundas lecturas son

textos de San Pablo o las demás cartas apostólicas, que exhortan a vivir en espera de la

venida del Señor.

 

Fuente:

http://www.es.catholic.net

http://www.aciprensa.com

 

 

 

   
 

Parroquia Nuestra Señora de los Desamparados
Tel. (505) 2293-3201, Web: www.mariamparo.net, Email: buzonparroquia@mariamparo.net
Administración del Portal webadmin@mariamparo.netwebmariamparo@gmail.com

Todos los derechos reservados, Parroquia Nuestra Señora de los Desamparados, Abril 2009