Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús
Viernes 11 deJunio del 2010
   


Clausura  Año Sacerdotal 




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Clausura o Año Sacerdotal 







Inmaculado Corazón
de María



















La Devoción al Corazón de Jesús




La devoción al Corazón de Jesús ha existido desde los primeros tiempos de
la Iglesia, cuando se meditaba en el costado y el Corazón abierto de Jesús,
de donde salió sangre y agua. De ese Corazón nació la Iglesia y por ese
Corazón se abrieron las puertas del Cielo. La devoción al Sagrado Corazón
está por encima de otras devociones porque veneramos al mismo Corazón
de Dios. Pero fue Jesús mismo quien, en el siglo diecisiete, en Paray-le-Monial,
Francia, solicitó, a través de una humilde religiosa, que se estableciera definitiva
y específicamente la devoción a su Sacratísimo Corazón.

El 16 de junio de 1675 se le apareció Nuestro Señor y le mostró su Corazón a
Santa Margarita María de Alacoque. Su Corazón estaba rodeado de llamas de
amor, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y,
del interior de su corazón, salía una cruz. Santa Margarita escuchó a Nuestro
Señor decir: "He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, y en cambio,
de la mayor parte de los hombres no recibe nada más que ingratitud, irreverencia
y desprecio, en este sacramento de amor." Con estas palabras Nuestro Señor mismo
nos dice en qué consiste la devoción a su Sagrado Corazón. La devoción en sí está
dirigida a la persona de Nuestro Señor Jesucristo y a su amor no correspondido,
representado por su Corazón. Dos, pues son los actos esenciales de esta devoción:
amor y reparación. Amor, por lo mucho que Él nos ama. Reparación y desagravio,
por las muchas injurias que recibe sobre todo en la Sagrada Eucaristía.
   
  Las Doce Promesas del Sagrado Corazón

En mayo de 1673, el Corazón de Jesús le dio a Santa Margarita María para
aquellas almas devotas a su Corazón las siguientes promesas:

1.-   Les daré todas las gracias necesarias para su estado de vida.
2.-   Les daré paz a sus familias.
3.-   Las consolaré en todas sus penas.
4.-   Seré su refugio durante la vida y sobre todo a la hora de la muerte.

5.-   Derramaré abundantes bendiciones en todas sus empresas.
6.-   Los pecadores encontrarán en mi Corazón un océano de misericordia.
7.-   Las almas tibias se volverán fervorosas.
8.-   Las almas fervorosas har
án rápidos progresos en la perfección.
9.-   Bendeciré las casas donde mi imagen sea expuesta y venerada.
10.- Otorgaré a aquellos que se ocupan de la salvación de las almas el don
       de mover los corazones más endurecidos.
11.- Grabaré para siempre en mi Corazón los nombres de aquellos que
        propaguen esta devoción.
12.- Yo te prometo, en la excesiva misericordia de mi Corazón, que su amor
       omnipotente concederá a todos aquellos que comulguen nueve Primeros
       Viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final: No morirán en
       desgracia mía, ni sin recibir sus Sacramentos, y mi Corazón divino será
       su refugio en aquél último momento.
   
  Devoción de los nueve Primeros Viernes

Una de las prácticas principales vinculadas a la devoción del Sagrado Corazón
es la devoción a los nueve Primeros Viernes de mes, la cual se deriva de una
de las doce promesas que el Corazón de Jesús hizo a Santa Margarita María.
La Iglesia siempre ha consagrado los viernes a nuestro Señor Jesucristo, en
conmemoración de su dolorosa Pasión. Hoy se le consagra aún de un modo más
especial, desde que Jesús mismo se apareció a Santa Margarita María , haciéndole
la gran promesa de la comunión en los Primeros Viernes de mes. Debido a esta
maravillosa promesa, esta devoción es hoy en día una de las más populares en
la Iglesia.


Fr Croisct, SI from his book The Devotion to the Sacred Heart
   
  Oración para ofrecer la Comunión de los Primeros Viernes

Corazón Sacratísimo de Jesús, que por el grande amor que nos tienes, te has
dignado prometernos la perseverancia final y la gracia de no morir sin
Sacramentos, haciéndote nuestro seguro asilo en la última hora de nuestra
vida; humildemente te pido que cumplas en mí tu palabra, que tanta confianza
inspira a nuestros coraz0nes. Yo, por mi parte, prometo hacer cuanto pueda
para amarte más y más y para hacerme digno de una tan grande Promesa,
evitando el pecado y todo cuanto pueda desagradarte. Te pido para ello,
tu gracia, que espero alcanzar por lo méritos de tu mismo Corazón. Amén.
   
  Consagración al Sagrado Corazón de Jesús

Oh Jesús, nosotros sabemos que Tú fuiste manso,
y que ofreciste tu Corazón por nosotros.
Él está coronado de espinas por nuestros pecados.
Sabemos que Tú oras por nosotros, aún hoy,
para que no nos perdamos.

Jesús, acuérdate de nosotros
cuando caemos en pecado.
Por medio de Tu Corazón Santísimo,
haz que todos nosotros, los hombres, nos amemos,
que desaparezca el odio entre los hombres.

Muéstranos tu Amor.
Todos nosotros Te amamos
y deseamos que nos protejas,
de todo pecado, con Tu corazón de Pastor.
¡Entra en cada corazón, Jesús!
Llama, llama a la puerta de nuestro corazón.
Sé paciente y perseverante.

Nosotros aún estamos cerrados,
porque no entendemos Tu Voluntad.
Llama continuamente,
Haz, Oh buen Jesús, que Te abramos nuestros corazones,
al menos en la hora en que nos acordemos
de Tu Pasión sufrida por nosotros. Amén.
   
  Consagración de la Familia a los Sagrados
Corazones de Jesús y María

Santísimos corazones de Jesús y María,
unidos en el amor perfecto,
como nos miráis con misericordia y cariño,
consagramos nuestros corazones,
nuestras vidas,
y nuestras familias a Vosotros.
Conocemos que el ejemplo bello
de Vuestro hogar en Nazaret fue un modelo
para cada una de nuestras familias.
Esperamos obtener,
con Vuestra ayuda,
la unión y el amor fuerte y perdurable
que Os disteis.
Qué nuestro hogar sea lleno de gozo.
Qué el afecto sincero, la paciencia, la tolerancia,
y el respeto mutuo
sean dados libremente a todos.
Qué nuestras oraciones
incluyan las necesidades de los otros,
no solamente las nuestras.
Y qué siempre estemos cerca de los sacramentos.
Bendecid a todos los presentes
y también a los ausentes,
tantos los difuntos como los vivientes;
qué la paz esté con nosotros,
y cuando seamos probados,
conceded la resignación cristiana
a la voluntad de Dios.
Mantened nuestras familias cerca
de Vuestros Corazones;
qué Vuestra protección
especial esté siempre con nosotros.
Sagrados Corazones de Jesús y María,
escuchad nuestra oración.

Amén.
   
  Oración de una Persona Enferma

Señor Jesús, te agradezco el don de la vida. Tú conoces las personas y las
circunstancias que me han formado ya sea física, emocional y espiritualmente.
Ellas, y las más íntimas experiencias de mi mente y de mi corazón, me han
hecho la persona que soy ahora.

Perdóname, Señor, por todas las veces que te he fallado, por mi fallas contra
mi mismo y los demás. Al mismo tiempo, perdono a todos los que me han fallado
de alguna manera y me han herido.

Ayúdame a ver que mi enfermedad tiene una parte muy importante en mi vida. Ella
me ayudará a ser plenamente la persona que Tu quieres que yo sea. No permitas
que yo pierda o desperdicie lo que Tu quieres hacer conmigo para hacer completa
mi vida en esta tierra y para preparar mi vida contigo en el Cielo.

Ahora yo no puedo orar de la manera que quisiera. (Estoy adolorido, cansado
confundido). Te pido que aceptes cada uno de mis respiros como un acto de amor
y de confianza en Tí.

Tu eres mi Salvador. Yo quiero descansar sobre tu amante Corazón en la seguridad
y en la paz, como un niño en los brazos de su padre. Yo sé que Tú no me abandonarás.

Te amo, mi Señor, quisiera amarte como Ella te amó.

Amén.
   
  Fuente: www.ewtn.com
   


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