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Especial Semana Santa 2010
Del Sábado 27 de Marzo al 4 de Abril (Domingo de Resurrección)
   
      Jueves Santo
   Jueves 1 de Abril
  
   
Galería de imágenes
Misa de la Institución

de la Eucaristía y del
Sacramento del Orden
 

"Los amó hasta el extremo"

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora
de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban
en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando, ya el diablo le
había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara,
y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía
de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y,
tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone
a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se
había ceñido. Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: "Señor, ¿lavarme los
pies tú a mí?" Jesús le replicó: "Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora,
pero lo comprenderás más tarde." Pedro le dijo: "No me lavarás los pies
jamás." Jesús le contestó: "Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo."
Simón Pedro le dijo: "Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la
cabeza." Jesús le dijo: "Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que
los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque
no todos." Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: "No todos
estáis limpios."

Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les
dijo: "¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis "el
Maestro" y "el Señor", y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro
y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies
unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros,
vosotros también lo hagáis." (Juan 13,1-15
)

   
 
Lavatorio de los pies a los doce apóstoles de Jesucristo
   
  Lavatorio de los Pies
El Camino de la Comunión con Jesús
   
  Con la celebración vespertina llamada "Misa de la Cena del Señor"
evocamos y hacemos presente la última cena de Jesús con sus
discípulos antes de su pasión. Así entramos en el corazón del año
litúrgico, que es el gran Triduo Pascual.

Precisamente el triduo pascual se coloca en el centro del año litúrgico
por su función de "memorial" de los eventos que caracterizan la
Pascua "Cristiana". Como la comunidad de Israel, también la Iglesia
mantiene viva la memoria de la misericordia de Dios que "pasa"
continuamente por su historia y refunda su existencia como
"Pueblo de Dios" con su base en esta perenne voluntad de
reconciliación.

El centro de este "memorial" es el Misterio Pascual, la muerte y
resurrección de Jesús. En la muerte de Jesús, Dios ha asumido la
naturaleza humana hasta la muerte, "hasta la muerte de cruz"
(Filipenses 2,8). A través de ella, Jesús "se convirtió en causa de
salvación eterna para todos aquellos que le obedecen" (Hebreos
5,9; idea importante del Viernes Santo). De hecho, la cruz de Jesús
no se puede separar de la resurrección fundamento de nuestra
esperanza. Y este es nuestro futuro: "Sepultados... en su muerte
para que también nosotros vivamos una vida nueva"
(
Romanos 6, 4; idea central de la Vigilia Pascual).
   
 
Recorrido del Santísimo Sacramento por la Parroquia /  Preparación Vigilia Eucarística
   
  Todo esto se recoge en la gran Eucaristía que se celebra entre el
Jueves Santo y el Domingo de Pascua. Hoy hacemos "memoria"
de aquella primera Eucaristía que Jesús celebró y al mismo
tiempo la actualizamos como recuerdo del pasado, como
presencia en el hoy de nuestras comunidades, al mismo tiempo
de esperanza y profecía para el futuro.

El cuerpo y la sangre eucarísticos de Jesús nos asegura su
presencia a lo largo de la historia. Es Jesús mismo quien
establece de manera concreta, en la Eucaristía, la permanencia
visible y misteriosa de su muerte en la cruz por nosotros, de su
supremo amor por la humanidad, de su venida continua dentro
de nosotros para salvarnos y santificarnos. Es así como en cada
celebración su corazón, traspasado por la lanza, se abre para
derramar el Espíritu Santo sobre la Iglesia y el mundo.

Para profundizar en esto, se propone leer el relato del "lavatorio
de los pies" (Juan 13,1-15). Notemos que en la última cena, el
evangelista Juan no habla de la Institución de la Eucaristía
(que se encuentra ampliamente tratada en el discurso del
"Pan de Vida" en Jn. 6). Juan prefiere colocar aquí un gesto
que indica el significado último de la Eucaristía, como acto de
amor extremo de Jesús por los suyos, manifestación de un
servicio pleno hacia los discípulos.
   
Fuente: Voz Católica de Nicaragua
   


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