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Especial Semana Santa 2010
Del Sábado 27 de Marzo al 4 de Abril (Domingo de Resurrección)
   
      Santa Misa de Resurreción
   Domingo 4 de Abril
  
   



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Santa Misa de Resurrección


"Comunicad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán"

En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro;
impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los
discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:
"Alegraos." Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron
los pies. Jesús les dijo: "No tengáis miedo: id a comunicar a mis
hermanos que vayan a Galilea; allí me verán." Mientras las mujeres
iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y
comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Ellos, reunidos
con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una
fuerte suma, encargándoles: "Decid que sus discípulos fueron de noche
y robaron el cuerpo mientras vosotros dormíais. Y si esto llega a
oídos del gobernador, nosotros nos lo ganaremos y os sacaremos de
apuros." Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones.
Y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy.
Mateo 28,8-15
   
  ALELUYA, ALELUYA EL SEÑOR RESUCITO

La Pascua se refiere al paso del Señor sobre la tierra de Egipto
antes de la liberación del pueblo de Israel. Aquella noche, Yahvé
hizo sentir el brazo de su justicia sobre los egipcios y liberó al
pueblo elegido. Su paso no fue indiferente. Para todo cristiano,
la Pascua, no puede sucederse sin más. La vida de estas mujeres
de las que nos habla el evangelio, no fue la misma después del
encuentro con Cristo resucitado. Los resucitados son los que tienen
un "Plus" de vida, un "Plus" que les sale por los ojos brillantes y
que se convierte enseguida en algo contagioso, algo que
demuestra  que la vida es más fuerte que la muerte.

El evangelio nos ofrece dos de las posturas que podemos
adoptar tras la resurrección del Señor. Por un lado, las
mujeres que se acercan a los pies de Jesús, se postran y
lo adoran; por otro, los guardias y los príncipes de los
sacerdotes han visto, saben lo que ha ocurrido, pero se
niegan a aceptarlo. Vendieron su libertad, su salvación
e incluso un recuerdo digno en la memoria de la historia:
"Esta noticia se divulgó entre los judíos hasta el día de hoy".

Y es que, no basta ir a la playa para mojarse. Hace falta
ponerse el bañador y sumergirse sin miedo en el agua,
penetrando las profundidades del mar. Dejémonos
penetrar por la fuerza de la Resurrección del Señor.
Que su "Pascua" por nuestras vidas no nos deje
indiferentes, que nos libere y nos transforme como lo
hizo con los primeros cristianos que fueron capaces,
incluso, de dar su vida por la casusa del anuncio de la
Buena Nueva. "El Evangelio de Jesucristo es un mensaje
de libertad y una fuerza de liberación. Liberación es,
en primer lugar y de modo más importante, liberación
radical de la esclavitud del pecado. Es el fin y el objetivo,
la libertad de los hijos de Dios , como don de la Gracia".
(Libertatis Nuntios, Introducción). Acerquémonos a Jesús
Resucitado como aquellas mujeres, y postrados de rodillas,
adorémosle, pidámosle que nos libere con su gracia de
todo aquello que nos impida ser testimonios de alegría
y de amor para nuestros hermanos.
   
Fuente: Voz Católica de Nicaragua


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